Un taxista gallego iba con la radio prendida por la concurrida calle San Luis de Rosario. De repente la programación se interrumpe y anuncia un locutor:
—Atención, atención. A los automovilistas que estén por ingresar en calle San Luis les informamos que se ha identificado allí a un taxista que circula en contra.
El gallego mira hacia adelante y exclama:
—¿¿Uno?? ¡¡Son como mil!!
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